Etapa Colonial

Época Colonial en Centroamérica

La expresión «época colonial» es una periodización histórica que designa la etapa de ocupación, poblamiento, establecimiento, administración y control de un territorio en manos de un grupo de colonos foráneos o extranjeros.

Épocas Coloniales en la Historia

Las épocas coloniales han acompañado la historia de la humanidad desde siempre. Entre las mas conocidas de la Edad Antigua se pueden mencionar etapas coloniales de las civilizaciones fenicia, griega y romana.

Época Colonial en América

La etapa o periodo colonial de América comprende desde el siglo XVI, poco después del descubrimiento, hasta los siglos XVIII y XIX, con los procesos independistas.

En líneas generales, se entiende por colonización del continente americano al conjunto de dos etapas:

La conquista de América, fue un periodo de violentos enfrentamientos entre los invasores europeos y los distintos pueblos aborígenes americanos, como el Imperio Azteca o el Imperio Inca, entre otros.

La colonización, con la llegada de los españoles, comenzó una nueva etapa en la historia de América Latina: La Colonización. Como el territorio conquistado era inmenso, el rey de España ordenó que fuera dividido en virreinatos. Cada virreinato estaba organizado por un virrey, el cual representaba al Rey en las colonias, ejercía el gobierno superior en su territorio y debía fundar pueblos y ciudades. El castellano se convirtió en el idioma oficial y se impuso la religión católica. Sin embargo, los nativos mantuvieron la practica de sus creencias y de su religión. Durante este proceso se fundó una sociedad colonial dependiente de Europa y estructurada en base a clases raciales delimitadas: negros, indios y blancos.

Los colonos europeos al arribar a América, no fue precisamente en son de paz. Venían en pos de territorios nuevos para anexarlos a sus distintos imperios, sedientos de nuevas riquezas y en franca competencia por la supremacía mundial.

Los distintos reyes administraban jurídicamente los permisos para la conquista, que financiaba la burguesía insurgente de la época y que consistía básicamente en ocupaciones militares y la fundación forzada de los primeros poblados europeos en el continente.

Ello implicaba, claro esta, subyugar a las distintas naciones aborígenes que se resistían al saqueo, cuando no simplemente erradicarlas o reducirlas a reservas, como en el caso de la conquista británica. A eso debe sumarse la debilidad de los pueblos nativos frente a la viruela y las distintas enfermedades que llevaron consigo los europeos, cuyas consecuencias se sintieron más allá del fin de la guerra, así como labores forzadas impuestas por sus conquistadores.

Las victimas totales de la invasión del continente americano se estiman en unos 70 millones de muertos, la matanza mas grande en la historia de la humanidad.

La Incorporación de la Esclavitud

Dado que las poblaciones aborígenes no eran suficientes en numero y en destrezas para el trabajo de fundación y sostén económico de las nacientes colonias europeas, se inició el traslado forzoso de esclavos africanos hacia América.

Estos individuos eran arrancados de sus tierras y vendidos a colonos latifundistas europeos para iniciar la explotación de los diversos bienes económicos que abundaban en el Nuevo Continente, ya sea agrícolas, minerales y pesqueros.

Los negros esclavos carecían de todo tipo de derechos y estaban sujetos a la voluntad de sus amos blancos, mientras que los indios ocupaban un estado de semi-esclavitud denominado servidumbre, encargados de tareas domesticas y exploratorias. Ninguno, sin embargo, era tenido por individuo libre ni tenía derecho a bienes o a propiedades.

La Repartición del Continente

La repartición del territorio americano entre las principales potencias europeas se dio de la siguiente manera:

La colonia española

La primera y mas extensa de todas, ocupó en su mayoría el territorio de la actual Hispanoamericana, desde el Rio de la Plata hasta los territorios mexicanos, incluyendo parte del Caribe y de las Antillas. Esta tierra se dividió en cuatro grandes virreinatos: el Virreinato de la Nueva España, el Virreinato del Perú, el Virreinato de Nueva Granada y el Virreinato del Río de la Plata.

La colonia portuguesa. Abarcó en su totalidad lo que hoy es Brasil, dividida en quince capitanías de casi doscientos cincuenta kilómetros de ancho cada una, otorgadas a nobles portugueses encargados de su explotación comercial. En 1549, el Rey designó a un Gobernador General para toda la colonia.

La colonia británica. Mucho mas dispersa en el origen de sus colonos, se afianzó en Norteamérica en franca competencia con los franceses a través de trece primeras colonias, constituidas mediante sucesivas oleadas de inmigrantes y sus esclavos negros entre los siglos XVII y XVIII. Luego de vencer a Francia en la Guerra de los Siete Años (1756-1763), los ingleses asumieron el control total del territorio del continente norteamericano. También tuvieron influencia en las Antillas y en el Caribe.

La colonia francesa. Se instaló en la América del Norte, mas específicamente en Quebec y otros territorios de la actual Canadá, aunque también en importantes franjas costeras de lo que hoy es Estados Unidos, de algunas islas de las Antillas. Muchas de esas colonias antillanas eran mayoritariamente negras, a raíz del colosal movimiento de mano de obra esclava.

La colonia Holandesa. Fue bastante menor en comparación con las anteriores, pero tuvo importantes asentamientos en Norte América Brasil y las Antillas menores. Sin embargo, la vida de sus colonias fue mas bien efímera.

Época Colonial en Centroamérica

En 1502, navegando por las costas caribeñas desde el golfo de Honduras hasta Panamá, Cristóbal Colón tomó posesión de Centroamérica en nombre de la Corona española. Sus informes estimularon a los conquistadores españoles, pues hablaban de la existencia de riquezas y de grandes poblaciones detrás de las montañas del istmo. Diego, el hijo de Colón, había emprendido la conquista de la isla La Española (las actuales República Dominicana y Haití).

En 1510, Vasco Núñez de Balboa fundó en el Darién la primera colonia productiva de América, y fue el primer conquistador en remontar el istmo para llegar a la costa situada al otro lado, cuyas aguas bautizó con el nombre de mar Pacífico. Su sucesor, Pedrarias Dávila, que había ordenado la muerte de Balboa en 1517, extendió la colonización hacia el norte y hacia el sur; en 1519 fundó la ciudad de Panamá, desde donde emprendió la conquista de Nicaragua y Honduras. Tras ella, el territorio de Centroamérica se convirtió en escenario de la lucha entre españoles que poseían intereses en Panamá, La Española y México. Pedro de Alvarado, el lugarteniente de Hernán Cortés, el conquistador de México, consolidó el control de todo el istmo, especialmente después del triunfo sobre los mayas de Guatemala.

Los conquistadores asesinaron a una gran cantidad de indígenas, aunque las muertes entre éstos se debieron más a las epidemias de viruela, disentería y sífilis que llegaron con aquéllos. Los que sobrevivieron fueron esclavizados o reducidos a la servidumbre por los españoles, que implantaron una sociedad agrícola basada en instituciones traídas de la península Ibérica. No obstante, las costumbres y tradiciones indígenas se mantuvieron, gracias a que se establecieron muy pocos españoles en pueblos y ciudades.

La Centroamérica colonial estuvo dividida en dos jurisdicciones. La audiencia de Guatemala, que se extendía desde Chiapas (actualmente estado del sur de México) hasta Costa Rica, era parte del virreinato de Nueva España y gozaba de cierta autonomía; su capital, Antigua, se convirtió en centro burocrático, eclesial, comercial y administrativo. El resto del territorio centroamericano (el que ocupa la actual república de Panamá), con su importante ruta de tránsito, se agregó al virreinato de Nueva Granada, inicialmente dependiente del virreinato del Perú.

En el siglo XVII, España permitió una cierta autonomía a los colonizadores que, con la cooperación de la Iglesia y el Estado, dominaron y oprimieron a los indígenas y mestizos, empleándolos como mano de obra no remunerada. En el siglo XVIII, los monarcas Borbones trataron de regenerar el imperio introduciendo reformas que promovieran nuevas prácticas y actividades económicas, pero tales innovaciones pusieron a prueba la tradicional adaptación de los ricos colonizadores y de la burocracia.


Referencias:

Ministerio de Educación. (s.f). Estudios Sociales y Cívica 7 [Versión PDF]. Recuperado de: https://www.mined.gob.sv/materiales/3cymmedia_soc/materiales/7/LT_septimo_grado_0_-p%C3%A1ginas-49-59.pdf





















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